Sin tacto 

Por Sergio González Levet

 

¿Y el tránsito xalapeño?

 

Pues sí, varios representantes de organizaciones de taxistas afirman que el programa Un día sin taxi no obtuvo los resultados esperados, y que por eso debe desecharse. Es natural que no les parezca una medida que deja su herramienta de trabajo parada durante toda una jornada cada semana. Y es natural también que digan que no funcionó, antes de que un estudio serio y completo determine con cifras y datos el resultado de este programa, que se amplió también hacia los autobuses del servicio urbano (cuyos dueños siempre quejosos seguramente asegurarán lo mismo que los trabajadores del volante, por así convenir a sus intereses).

En este rejuego de opiniones encontradas, lo cierto es que Un día sin taxi y Un día sin autobús han sido hasta ahora las únicas medidas que se han tomado con el fin de paliar el problema de la circulación obesa y obsesa de la capital de Veracruz.

Los ciudadanos seguimos esperando otras acciones, que se vayan sumando para que la vialidad fluya de manera más conveniente, convenidos todos en que es un problema sin solución total imposible.

No sé: seguimos esperando cambios en la circulación, en las rutas de camiones, en la forma de operar los taxis para que no anden circulando permanentemente por las rúas congestionadas -congestionándolas más aún-; modificaciones estructurales en banquetas y camellones para aprovechar al máximo los espacios; la aplicación de la cero tolerancia para evitar el estacionamiento en doble y triple fila; la edificación de estacionamientos…

Se entregó la administración del tráfico capitalino a la instancia estatal, y hasta ahora no hemos visto algún resultado visible. Los recorridos de un lugar a otro siguen siendo imposibles, y motivo de estrés y desilusión en Xalapa.

Pero no hay señales de que se vaya a hacer algo; atisbos de que se esté trabajando en alguna solución, en paliativos siquiera.

Por ejemplo, los automovilistas siguen a la espera de que a alguien se le ocurra por fin universalizar el 1×1, que ha demostrado ser la vía para gestionar fluidez; una forma idónea de fomentar la civilidad de choferes, conductores y hasta amas de casa; que involucra a toda la sociedad de manera participativa en el fomento de la urbanidad, que tanta falta nos hace.

En fin, ideas hay muchas y seguro que algunas de ellas serán magníficas cuando se empiecen a aplicar.

La pregunta es cuándo será…

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