El Cid campea ahora en el sector educativo. Llegó con indicación precisa y ha

cumplido con la lealtad que le garantiza el sobrenombre. Primero: poner orden, y

casi de inmediato: bajar la presión al caldero, que hervía de pequeñas molestias y

grandes adeudos.

Vicente Benítez González tomó posesión como Oficial Mayor de la Secretaría de

Educación de Veracruz (SEV) el pasado 19 de marzo, y ya entrega cuentas

precisas y resultados notorios cuando no ha cumplido ocho meses en la

responsabilidad a la que lo destinó el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

No es nada extraordinario. Y no lo es porque podemos ver en él a uno de los

alfiles más confiables con que cuenta el actual mandatario veracruzano.

Vicente Benítez llegó a trabajar a la Subsecretaría de Finanzas muy joven aún,

cuando el titular era Duarte de Ochoa y apenas despuntaba como un posible

precandidato a la gubernatura de Veracruz. Venía recién desempacado de la

especialidad que había hecho en Macroeconomía Aplicada y del Master en

Economía con Mención en Macroeconomía por el Instituto de Economía de la

Pontificia Universidad Católica de Chile. A ello agregaba la Maestría en Gestión

Pública Aplicada por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey,

que había culminado poco antes.

Juventud y preparación fueron los ingredientes que se juntaron para que se

convirtiera en un funcionario que gozaba de la amistad y la confianza de su jefe

inmediato. Fueron esos dos factores los que seguramente contaron a la hora en

que el Gobernador determinó que Benítez fuera el encargado de arreglar el

desaguisado que se estaba armando en la SEV.

Por su cercanía y por sus buenas cuentas, ha sido inevitable que algunos quieran

ver en él a un factible candidato a diputado federal (naturalmente por su tierra

tuxtleca y extrañamente encartado por las calenturas de otros en un distrito

alejado de su terruño y ajeno a su interés).

Cierto es que Vicente aquilata una buena aceptación entre sus paisanos y que

seguramente no haría un mal papel electoral, pero también que tiene una

responsabilidad muy delicada que cumplir en el sector educativo; cargo que le

exige todo el tiempo y el esfuerzo como para andar destinando sus fuerzas en un

objetivo adicional.

Duartista de cepa -éste sí miembro del equipo-, colaborador probado y

comprobado, el maestro en economía parece tener su futuro inmediato en una

promoción dentro de la Secretaría para la que ha trabajado con denuedo en estos

meses.

Vienen cambios profundos en el equipo de trabajo del joven gobernante

veracruzano, se ordenan las piezas para conformar el gabinete de la consolidación

del proyecto, se aceita el currículum del duartismo para caminar lo que será la

senda más clara y productiva del sexenio, después del desastre y la ruina que

recibió Javier Duarte como mandatario entrante.

Ahí deberán quedar los hombres del Gobernador, los que no han fallado, los que

han superado todas las pruebas difíciles.

Ahí estará Vicente Benítez, conocido por algunos como El Cid… no sin razón.

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