No, en verdad que no le repetiré a la paciente lectora y al inquieto lector la

monserga que ya conocen de que el anónimo Deep South me llamó, me citó a una

hora nocturna en un rincón oscuro del estacionamiento de Plaza Ánimas (nivel

subterráneo) y acudí a verlo.

Tampoco les voy a volver a decir que llegó vestido con un traje oscuro que podía

ser negro o azul marino (la penumbra no dejaba ver el tono específico) pero que sí

se advertía una corbata de color rojo centella, rojo escarlata, rojo PRI -rojo fiel, le

llegaron a decir en un momento del pasado, ¿recuerdan?-.

Tal vez sí les contaría, porque es una diferencia, que esta vez llevaba un

sombrero tipo Tardan que aunque era de visera corta, le hacía una sombra muy

conveniente que esfuminaba sus facciones.

Y como no les voy a decir nada de aquello, pues paso directamente a contarles

que nuestro oscuro personaje esta vez se dedicó a un solo distrito. No me explico

por qué.

—Tienes que hacer muy bien tus análisis, porque eso es lo que importa. Los

nombres van y vienen, y quienes los encartan o desencartan en verdad que no se

preocupan mucho de lo que aparece en la prensa y de lo que dicen los

columnistas, aunque sean buenos y leídos, como es tu caso, hermano.

(Lo último lo pongo solamente en honor a la objetividad, porque hay dos cosas

que me desagradan profundamente: a) el dicho ése de que elogio en boca propia

es vituperio, y b) los autoelogios que muchos periodistas deslizan en sus propios

textos).

—Lo que sí vale —prosiguió en su medio tono sin embargo absolutamente

audible— es bordar sobre las condiciones de cada uno de los candidatos, y a

partir de ahí determinar si tienen o no posibilidades de llegar a la candidatura.

¿Creerán ustedes que volvió a pasar a unos metros una patrulla de la policía,

como la vez anterior? Pero esta vez nuestro amigo ni se inmutó, y siguió

platicando como si nada.

—¿Quieres que te diga un caso de éxito? Ahí tienes al actual tesorero estatal,

Tarek Abdala Saad. Por principio de cuentas, tiene la simpatía del Gobernador

–no olvides que eso es determinante en estos casos-, pero además posee

recursos suficientes para hacer su precampaña y acelerar el paso en la campaña,

y no me refiero solamente a los financieros.

—Entonces, ¿le ve usted posibilidades a Tarek en Cosamaloapan? —pregunté,

instalado en lo ingenuo.

—Muchas. Mira, ha logrado permear entre la población del distrito, en donde es

reconocido como oriundo. Y tiene de su lado a los alcaldes priistas, a los líderes

naturales, a las organizaciones, a los empresarios.

—Pero es muy joven…

—Eso es un elemento a su favor. Los tiempos que corren son para las nuevas

generaciones. Los viejos políticos ya debemos hacernos a un lado y dejar que

lleguen quienes vienen empujando desde abajo. Por eso Tarek será un candidato

ganador, no lo dudes —y Deep South ya no dijo más.

Como siempre, se esfumó en la sombra…

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