Me decía la Mujer que cuando estuvo en un desayuno con Juan Bueno Torio, quien compartió el PAN y la sal con los miembros de la Apever, el cordobés dijo que no cree que Miguel Ángel Yunes Linares contienda por la gubernatura de dos años este 2016 por dos razones: Una) Tendría que pedir licencia, tres meses después de haberse asumido como diputado federal. Dos) Que le hace más falta a Gustavo Madero allá, en San Lázaro, que en Veracruz.

El razonamiento de Juan Bueno Torio me llevó a pensar en los duartistas que enfilamos a la sucesión del Gobernador.

II

Entre quienes citan como potenciales candidatos a la gubernatura del equipo de Javier Duarte están Erick Lagos y Alberto Silva; a ellos se agregan un Adolfo Mota Hernández que no es en sí duartista, y a la lista se suma recientemente a Tomás Ruiz González así como a Gerardo Buganza Salmerón, quien viene haciendo talacha bajo el agua, sin hacer ruido. Estos dos últimos, ¿caballos negros?

El asunto es que muchos hablan de que la candidatura de dos años en el caso del PRI, ya está cantada y es para Yunes… el otro asunto es nada más ponerle un nombre: Héctor o Pepe.

Luego entonces… ¿dónde quedan los duartistas?

III

Por favor, tomen esta lectura como una simple chaqueta mental y nada más: Supongamos que la candidatura de dos años ya está negociada para un Yunes, hemos de suponer que “el favor” para el elegido se tendrá que pagar con “otro favor”…

Siendo perverso, ¿cuál sería ese famoso “favor”? ¿Acaso barbechar para que en el 2018 sea un duartista el que regrese al poder?

Y acá tendríamos el otro escenario: ¿Cuáles son los duartistas más cercanos al hoy Gobernador ubicados en San Lázaro?: Dos: Alberto Silva Ramos y Erick Lagos Hernández. ¡Oh! Curiosamente estos dos duartistas a su vez están también en el corral del Fidelismo. ¿Qué supone esto?

IV

Insisto, esto no debe verse más que como una chaqueta mental dominguera. Aunque eso sí, estoy seguro que ningún duartista en San Lázaro va a competir por la gubernatura de dos años por una razón simple y llana: Pedir licencia en el Congreso de la Unión, tres meses después de haber rendido protesta, además de verse como un acto chapulinesco (del que está harta la gente), ofendería al electorado personajes que buscan el poder por el poder… digo: Hay que ser marrano pero no trompudo.

Hasta acá vamos bien…

El riesgo (para quienes no quieren al duartismo y por ende al fidelismo) es que en menos de dos años, es decir: a finales del 2017, busquen ser candidatos a la gubernatura del 2018 en aras de ganar a como dé lugar.

Lo peor (para quienes no quieren al duartismo y por ende al fidelismo) es que si esta chaqueta se cumple, dos cosas podrían pasar: volver al veto contra el Yunes que quedó fuera en el 2016 y el regreso (i’ll be back, dixit Fidel), sí, del Fidelismo.

Imagine entonces un Gobernador duarti-fidelista en el 2018… ¿qué es lo que podría venir después de esto? ¡Ah! Algo que ya se empezó a trabajar: Javier Herrera Borunda, para Gobernador en el 2024…

Claro, para que estos escenarios chaqueteros se den, se tiene que mantener la constante en el electorado que ha permitido que el PRI gobierne en Veracruz durante más de 85 años… nada más eso…

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