De los placeres terrenales que más se puede disfrutar después del sexo, es quizás el comer… pero ha de ser más placentero comer y hacer política.

¡Ojo! Que no me refiero a esos políticos que se meten a empresarios restauranteros o al revés, a esos empresarios restauranteros que se meten a la política y al menos en Veracruz, ¡nos sobran!

II

Cuando llegué a Acayucan, hace ya un chorro de años, Ricado el Chaparro Gutiérrez Carlín me dijo que mientras me acomodaba y encontraba un lugar donde vivir, podría pasar a comer al restaurante San Miguel, propiedad de su hermana, Yolanda Gutiérrez Carlín. Sí, la primera faceta que le conocí a la ahora titular de Protección Civil, fue la de restaurantera.

Cosas de la vida. Cuando llegué a Xalapa, hace más de un chorro de años, trabajé en la Estancia de los Tecajetes, donde conocí a Miguel Ángel Cabrera Gordillo, quien hasta hace algunos años laboró en el Ayuntamiento y además fue presidente del PRI municipal.

III

Algo ha de tener la gastronomía que vuelve loco a los políticos y no precisamente por sus platillos… y quizás como una forma de revancha, la política se las cobra volviendo también locos a los empresarios gastronómicos.

En descargo de Francisco El Gordo Valencia, bien podría decirse que él empezó como constructor, político y restaurantero para acabar por convertirse en fideli-duartista. Aunque sospecho que el titular de la Comisión del Agua del Estado de Veracruz fue el que le metió la idea a su yerno, Eduardo Vega Yunes, de que abriera un negocio y ya en breve, Tacos Don Manolito estará despachando en el centro de Xalapa (hay que facturarle el comercial al Tato).

IV

El diputado culé, Heber Carballo, igual le entró al negocio de los rodizios o trompos brasileños, pero al final acabó dándole un giro a su local con comida misanteca. Nemi Dib, Alfredo Gándara, Harry Jackson así como Marco Antonio Núñez López, son quienes apostaron al pan, que no al PAN (bueno, nada más el Choriqueso), haciendo tortas.

Y es posible que haya más políticos-culinarios (referente a la cocina, que quede claro) que escapan a mi memoria, pero puedo asegurar que si hay algo más placentero que estar en la política y en la gastronomía (sin contar el sexo), eso es estar en la mesa hablando de política.

Y si no, que lo cuenten el senador Héctor Yunes Landa y el diputado federal electo, Jorge Carvallo Delfín, que vaya que disfrutaron de su comilona de ayer en el Asadero Cien, de Plaza Américas-Xalapa.

Aunque primero, no se sabía si fueron a echarse un taco de ojo o fueron a que les echaran un ojo los comensales, pero de que tenían una plática sabrosa la tenían, o al menos así lo aparentaban dos de los políticos veracruzanos que presumen buenas relaciones en el Altiplano. Por supuesto, no pudo faltar la arrachera ni la Horchata (que yo la hubiera cambiado por una cerveza oscura), pero lo que le vino a dar más sabor a esa mesa fue sin duda el platillo fuerte preparado por ambos políticos: ¡El Mixiote! porque de que amarraron algo ayer Héctor Yunes y Jorge Carvallo ¡lo amarraron!

 

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