Aunque no forma parte del Grupo Atlacomulco, pero Manlio Fabio Beltrones conoce muy

bien los intereses, prioridades y el pragmatismo de esta fuerte corriente priista fundada en

el Estado de México por el profesor y ex gobernador Carlos Hank González, una de cuyas

frases más memorables es la de “un político pobre, es un pobre político”.

Y es que cuando todo parecía indicar que el presidente Enrique Peña Nieto impondría en la

dirigencia nacional del PRI al joven jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, de

última hora el mexiquense decidió encargarle el CEN priista al diputado federal saliente.

Precisamente en su columna de este jueves que publica en El Universal, el periodista Ciro

Gómez Leyva relata que la semana anterior Beltrones “estaba muy tranquilo, consciente de

que absolutamente todo lo que tenía que hacer, hecho estaba. El viernes atendió las últimas

citas, el sábado se sometió a un estudio de rutina de estómago y pasó el fin de semana en

casa a la espera del desenlace. Por si acaso, encargó a su equipo que comenzara a pensar las

líneas generales del discurso de toma de posesión.

“Si la lógica se imponía, él sería el próximo presidente del PRI. La lógica conforme a la

combinación del momento, la circunstancia, los personajes a la mano y los tremendos

desafíos rumbo al 2018. Pero no habría más lógica que la del presidente Peña Nieto.

Beltrones lo sabía, Aurelio Nuño lo sabía.

“Por primera vez en mucho tiempo, el PRI contaba con un par de aspirantes de primera

línea. Sólo con una gran torpeza, el Presidente convertiría un problema de éxito en una

crisis política”, concluye el columnista.

En efecto, con Beltrones como candidato de unidad a la presidencia del CEN del PRI, Peña

decide optar por un político de mayor oficio y experiencia, pero además manda una clara

señal de apertura al priismo, ya que el sonorense no forma parte de su grupo ni era bien

visto por sus colaboradores más cercanos.

No es la primera vez que el Jefe del Ejecutivo federal, como máximo representante del

Grupo Atlacomulco, toma una decisión de pragmatismo político puro. En marzo de 2011,

por ejemplo, a la hora de definir al candidato del PRI para sucederlo en la gubernatura del

Estado de México, Peña Nieto tuvo que sacrificar las aspiraciones de su primo Alfredo del

Mazo Maza, un junior que despachaba entonces como alcalde de Huixquilucan, para

nominar al popular munícipe de Ecatepec, Eruviel Ávila, hijo de un matrimonio que no

había concluido la primaria y quien de niño fue cobrador en un camión de pasajeros y

después vidriero en un negocio de cristales para autobuses.

La zona de influencia de Ávila –representante de los políticos del Valle de México, quienes

siempre le han peleado los espacios de gobierno al Grupo Atlacomulco, asentado en el

Valle de Toluca– se concentraba en el oriente del Edomex, principalmente en Ecatepec, el

municipio más poblado del país, además de los de Cuautitlán, Tlalnepantla, Tultitlán y

Coacalco. Por eso a Peña Nieto, quien construía con empeño su candidatura presidencial,

no tuvo más opción que apoyar a Eruviel, quien amenazaba con contender por una alianza

PRD-PAN en caso de no ser el candidato del PRI.

En esa ocasión, Peña Nieto y el Grupo Atlacomulco dieron prioridad a su proyecto

presidencial y sucumbieron al chantaje de Eruviel, quien inclusive fue destapado por

Alfredito como candidato del PRI a la gubernatura la noche del 25 de marzo de 2011. El

Presidente decidió darle tiempo al tiempo y supo esperar. Ahora está volviendo a impulsar

a su primo Del Mazo Maza, a quien en diciembre de 2012 nombró en la Dirección de

Banobras, cargo al que renunció en enero de este año para contender por la diputación

federal. Actualmente a nadie le queda duda que en 2017 buscará la gubernatura

mexiquense, pues en el equipo de Ávila no hay aspirantes fuertes para sucederlo.

Ahora, en la sucesión del CEN del PRI, Peña vuelve a sorprender al optar por el oficio y el

colmillo político de Beltrones que rompe el sectarismo que hasta ahora caracteriza al grupo

gobernante. Con esta decisión, el mandatario decide privilegiar la “unidad” del priismo por

encima del “relevo generacional” que él mismo había perfilado hace apenas unos días ante

el Consejo Nacional de su partido, haciendo suponer que su “favorito” sería Aurelio Nuño,

quien además de ser impugnado estatutariamente por su nula militancia y trayectoria

partidista encarnaría un liderazgo inmaduro que hubiera sido un problema en momentos en

que el PRI enfrentará una fuerte competencia por la renovación de 12 gubernaturas el año

próximo –entre ellas la de Veracruz– y la inminencia de la sucesión presidencial del 2018,

para la que el sonorense y obviamente los aspirantes a gobernadores aliados quedarían en

apariencia descartados por institucionalidad con el Presidente

Y es que este jueves Beltrones no sólo declaró que será un dirigente “muy cercano” a Peña

Nieto sino que también se descartó para la Presidencia de 2018, pues dijo que el presidente

del tricolor “debe ser un buen árbitro, no un participante”, tal como lo había advertido

previamente el líder saliente César Camacho, otro miembro del Grupo Atlacomulco que

ahora será promovido para coordinar en la próxima Legislatura a los diputados del PRI en

el Congreso de la Unión, el mismo cargo que está por dejar el ex gobernador de Sonora.

‘ANAYA, CORRUPTO’: FERRARI

Vaya tapabocas que le puso el dirigente estatal del PRI, Alfredo Ferrari Saavedra, al

candidato a la presidencia del CEN del PAN, Ricardo Anaya Cortés, quien este jueves

realizó una visita de pisa y corre a Boca del Río –el cómodo feudo de la familia Yunes

Márquez, sus aliados– para hacer proselitismo entre la militancia veracruzana.

Y es que Ferrari le reviró a Ricky Anaya que no tiene calidad moral para venir a Veracruz y

hablar de corrupción, cuando él mismo realiza una campaña personal con recursos públicos

que al parecer obtuvo de la Cámara de Diputados. “¡Eso sí es corrupción!”, afirmó el

presidente del CDE del PRI, quien además señaló que el legislador queretano se encuentra

implicado en los “moches” o actos de corrupción que promete erradicar de su partido.

El priista boqueño acusó que Anaya Cortés, que habla de honestidad y de combate a la

corrupción, todavía no puede entregar las cuentas de las que fue responsable cuando

coordinó al grupo parlamentario del PAN en la Legislatura saliente de la Cámara baja del

Congreso de la Unión.

Ferrari refirió que el otro aspirante a la dirigencia de Acción Nacional, el senador con

licencia Javier Corral Jurado, le ha imputado también al queretano diversas operaciones

oscuras con recursos que ha manejado así como de proteger a “pillos”. El dirigente del PRI

en Veracruz recordó que hace varios meses Anaya Cortés se vio envuelto en un escándalo

por una grabación filtrada donde se le escuchaba hablando con un panista veracruzano al

parecer de dinero, aunque no era muy claro el contenido de su conversación porque ambos

hablaban en clave.

El líder del priismo en Veracruz exigió a Anaya que “antes de criticar a otros partidos

mejor aclare todas las cuentas pendientes que tiene, porque los ciudadanos ante los que se

da baños de honestidad merecen saber cómo se gastan sus impuestos”. ¡¡Sopas!!