Definitivamente estamos viviendo el comienzo de una nueva era.

Quizá aún no logramos dimensionar, o mejor dicho, aun no ponemos en la perspectiva correcta el futuro que nos depara. Pero si tomamos en cuenta los grandes cambios que hemos vivido a 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, así como la aceleración de los procesos de desarrollo tecnológico, de comunicaciones y de transportes, la perspectiva de lo que nos espera es imposible de discernir.

Como país estamos a expensas de los planes “estratégicos” de los vecinos del norte, como ahora lo revelaron nuevos cables dados a conocer, que implican la extracción del gas shale para mantener bajos los precios del petróleo y con ello, atacar múltiples frentes: las instituciones de los gobiernos en América Latina que dependen de este ingreso; estimular el gasto en EUA; fortalecer el dólar frente a las demás divisas; disminuir el poder de Rusia y a mediano plazo, poner diques a la expansión del poder de China.

Sin duda en el gobierno federal mexicano pusieron todas sus canicas en la Secretaría de Estado estadounidense. Ahora esperan con ansia que Hillary llegue a gobernar, sin embargo, de nada servirá, pues precisamente es ella quien “ayudó” al gobierno mexicano a mentir, ya que sus intereses también implican un desprestigio de México frente a América Latina, que les ayude a negociar su situación con Cuba o que simplemente le permita competir sin Pemex a la deriva.

En suma, México vuelve a alinearse con los Estados Unidos, alejándose una vez más de los países latinoamericanos, con quienes comparte no sólo el idioma, sino una historia de colonialismo.

Y hay más.

Todos estos movimientos internacionales, que se ven a nivel macro y parecen como lejanos, sí tienen un efecto en nuestras mesas y en nuestras cuentas. Ahora que 4 de cada 10 pesos no entrarán en el presupuesto de egresos, es mucho más comprensible por qué el siguiente año se tendrá un presupuesto base cero: habrá 4 de cada 10 pesos menos qué gastar. Eso no se puede decir en el noticiero de Joaquín López Dóriga, pero no importa, aquí en la aldea lo podemos decir.