Ahora que está anunciada con toda parafernalia la visita del secretario de hacienda, Luis Videgaray, a la zona conurbada de Veracruz, valdría la pena hacernos varios cuestionamientos:

En primer lugar, me parece que hay mucho que explicar en relación con los cables recientemente dados a conocer, en los que se aclara la importancia que tenía para el Departamento de Estado norteamericano que México abriera Pemex a la inversión privada. ¿El secretario Videgaray formó parte de esta intriga internacional?

Uno de los principales discursos de la representación democrática es el del mandato ciudadano. ¿En qué momento los mexicanos votamos por desmantelar Pemex? ¿En qué lugar de la plataforma que presentó Enrique Peña Nieto como candidato se encuentra el objetivo de la privatización de Pemex y de la CFE?

La farsa construida para “mover a México” venía mal de inicio: la misma campaña publicitaria es una copia de la estrategia Obama de mover a los Estados Unidos, sin embargo, allá dio grandes resultados, pues lograron descender del primer lugar mundial en obesidad, moviéndose, mientras que ahora los mexicanos tenemos ese nada honroso lugar, por no movernos, a pesar de los miles de comerciales que en Televisa dicen que México sí se mueve.

De igual modo el Pacto por México no fue nada más que un pacto promovido por la embajada norteamericana, que ha puesto en riesgo, una vez más, nuestra soberanía. Peor aún, pareciera que los funcionarios están convencidos que con los recortes al gasto público, sobre todo en temas de energía, salud y educación, vamos a salir de la crisis.

Me pregunto, ¿cuáles son las expectativas del gasto social a futuro? Es decir, ¿el secretario Videgaray cree en la desmantelación del Estado? O por decirlo de otra manera, ¿se considera a sí mismo un tecnócrata neoliberal, que no cree en la regulación del Estado? Si así fuera, ¿por qué se permite la intervención del Banco de México en la economía, por ejemplo, al subastar dólares, o de la propia secretaria de hacienda, por ejemplo, con el tan sonado Fobaproa?

Las contradicciones son enormes. Queda también la marca de la casa de Malinalco. Sin lugar a dudas, el secretario Videgaray es un buen ejemplo de cómo acrecentar una fortuna dentro del servicio público.

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