Si otra cosa no sucede en el PRI, todo indica que el candidato por la gubernatura ha de ser un Yunes, sea Héctor o Pepe. Eso, hasta el momento nos queda claro, aun con los aspavientos que hace Tomás Ruiz González, quien si alguien lo recuerda, no es tanto por su trayectoria política o administrativa, sino por haber sido novio de Ana de la Reguera.

Pero no sólo en 2016 se ha de librar la contienda por la Gubernatura, sino que también ha de renovarse el Congreso local.

Si uno hace cálculos, hemos de entender que el candidato a la de 2 años deberá meter mano también para ir colocando en el Congreso local, a gente de su confianza pero que además, sepa del asunto.

También habrá que ver y considerar la mano del Gobernador, y cuánta injerencia ha de tener para “salvar” a sus allegados con una candidatura para el Congreso, como pueden ser Juan Manuel del Castillo y Vicente Benítez.

II

En una suposición, si Héctor Yunes fuera el candidato, es seguro que pondría en primer lugar, en la lista de “pluris”, a Jorge Moreno Salinas; en caso contrario, si fuera Pepe Yunes, a como van las cosas, sería Gonzalo Morgado Huesca, el uno en las “pluris”.

Pero hablamos de grupos. ¿Y la militancia priista?

Bueno, para hablar de la militancia priista se tendría que empezar por sus dirigentes: Alfredo Ferrari Saavedra y Corintia Cruz Oregón.

En las pasadas elecciones, todo mundo daba por hecho una estrepitosa caída en los resultados curuleros federales del PRI… Tanto Alfredo como Corintia y demás compañía que integran el CDE del PRI, se fletaron bonito, recorriendo el largo y ancho del estado con recursos limitados ¡y nada de helicóptero!, fueron nalgas/horas/carretera las que hicieron durante toda la campaña en recorridos de apoyo a los candidatos, de diálogo con grupos, acercamiento con liderazgos locales y militancia… los resultados son contundentes.

III

Hace algunos años, si no mal recuerdo, en el sexenio de Miguel Alemán Velasco, surgieron dos “dipuchavos”: Adolfo Mota Hernández y Pilar Rodríguez Ibáñez. La dama se enamoró y echó por la borda una carrera política que todo indicaba que iría para arriba. El coatepecano se mantuvo y de diputado, pasó a secretario general del PRI y concluyó como dirigente del partido. Por supuesto, en un equilibrio justo, un buen lapso, don Carlos Brito Gómez lo encaminó tanto en la LVIII Legislatura como en las oficinas de Ruiz Cortines.

Algo parecido como con Corintia Cruz Oregón, quien ya ha sido regidora, secretaria de Organización y secretaria General del PRI, haciendo mancuerna con un viejo lobo del mar, colmilludo de la política como es Alfredo Ferrari, que, curiosamente, al igual que Corintia, por fin el partido los tomó en cuenta para conformar el binomio juventud y experiencia… y dieron resultados.

IV

¿Alfredo y Corintia entre los primeros de la lista de los Pluris?

¿Por qué no?

Es tiempo de que esta representación partidista en el Congreso deje de ocuparse para pago de facturas, convenios entre grupos o para dárselas a “conversos” que huyeron del PAN, para que entonces, el PRI dé espacio a sus militantes, tanto a ésos que dejaron sus mejores años picando piedra, como los jóvenes que vienen empujando fuerte…

Cuando se vengan los tiempos de las definiciones, cuando se sepa quién será el candidato a la Gubernatura, cuando sea el momento de decidir, se verá en el PRI, en el ungido y en el que se va, qué tanto respeto le tienen a sus militantes de overol, los que sudan la camiseta y creen en el priismo… así, como lo hacen Ferrari y Corintia.

 

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