Umberto Eco era, además de semiólogo y escritor, un filósofo. Esa triada es una verdadera explosión del intelecto que en el piamontés produjo obras excelsas, tanto en el terreno de la teoría de la comunicación como en el de la literatura. Y obviamente muchos pensamientos geniales, como los veremos más adelante. Su último libro, El número cero, fue un juego de ingenio sobre el arte del periodismo, y un homenaje para todos los que nos dedicamos a este oficio ingrato y subyugador. Un verdadero reportero no debe dejar de leer esta novela, porque recrea nuestra vida y nuestros demonios… y cómo es divertida. La siguiente frase no es de ese libro, pero podría serlo:

“El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.”

Y también en ese orden habría que creerle a Eco cuando decía: “Sabiduría no es destruir ídolos, sino no crearlos nunca.” Como buen filósofo y como intelectual de fuste, tenía un gran sentido del humor, pero un humor pensante, no hiriente, revelador: “Supón que, para divertir a sus amigos, un vienés bromista se inventa toda la historia del Ello, y del Edipo, e imagina sueños que jamás ha tenido, y pequeños Hans que nunca ha visto… ¿Y qué sucede después? Pues que aparecen millones de personas dispuestas a convertirse realmente en seres neuróticos. Y otras miles dispuestas a explotarlas.” Y como buen filósofo, daba una interpretación de la filosofía: “¿Qué es la filosofía? Lo siento por mi conservadurismo trivial, pero no puedo encontrar una mejor respuesta que la definición que da Aristóteles de la metafísica: una respuesta a un acto de asombro.” Y de la filosofía a la ética: “La instancia ética sobreviene no cuando fingimos que no hay enemigos, sino cuando se intenta entenderlos, ponerse en su lugar.” Pero también fue un hombre de su tiempo, de este tiempo, y por tanto tenía posiciones políticas certeras, como su combate de toda la vida contra los excesos de Silvio Berlusconi en Italia, o su concepción sobre la lucha antiterrorista empezada por Bush: “Véase qué le sucedió a Estados Unidos cuando desapareció el imperio del mal y se disolvió el gran enemigo soviético. Peligraba su identidad hasta que Bin Laden, acordándose de los beneficios recibidos cuando lo ayudaban contra la Unión Soviética, tendió hacia Estados Unidos su mano misericordiosa y le proporcionó a Bush la ocasión de crear nuevos enemigos reforzando el sentimiento de identidad nacional y su poder.” Bueno, termino mi necrológica del maestro Umberto Eco con una parrillada de cinco frases que tampoco tienen pierde, como ninguno de sus libros, que todos deberían leer y/o estudiar:

1. “¿Cómo no caer de rodillas ante el altar de la certeza?”

2. “La retórica es el arte de decir bien lo que uno no está seguro de que sea verdad, y los poetas tienen el deber de inventar hermosas mentiras.”

3. “La computadora no es una máquina inteligente que ayuda a gente estúpida. De hecho, es una estúpida máquina que funciona sólo en manos de gente inteligente.”

4. “El estúpido no se equivoca de comportamiento. Se equivoca de razonamiento.”

5. “El verdadero héroe es siempre un héroe por error, su sueño era ser un cobarde honesto como todos los demás.”

Descanse en paz.

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