Ya por fin después de varias décadas en el poder, para el Revolucionario Institucional ahora se han convertido la honestidad y la transparencia en valores obligados para gobernar a los mexicanos. Sin embargo, nada más falso que la hipocresía, que aún no logran desterrar de sus filas. Y es que el presidente Peña Nieto es él mismo la viva imagen de la corrupción, de la falta de transparencia. Y también lo es su gabinete. El caso recientemente divulgado en internet sobre una investigación de la agencia de noticias Reuters, en la que aseguran que funcionarios de la Secretaría de la Función Pública viajaban a Europa con gastos suntuosos, que les permitían comer caviar, beber champaña y hospedarse en hoteles de lujo, muestra la realidad de nuestra clase gobernante: utilizan los recursos públicos para mejorar su posición, o utilizan su posición, como el mismo Peña Nieto, para mejorar su patrimonio. En el PAN Tampoco se quedan atrás. El partido de los moches y los mochos ahora ha propuesto reformar en Veracruz la Ley de Pensiones, que dice el propio abanderado de la coalición PAN-PRD debería ser reformada de manera similar a la reforma que Calderón impulsó al ISSSTE. Sin embargo, aseguran políticos como Javier Duarte que el propio abanderado del PAN se enriqueció y robó muchos millones a partir de esta reforma, y de igual manera, muchos miles de pensionados no están felices al saber que sus pensiones fueron trasladadas a fondos privados, o que el Gobierno federal las utilizó para pagar sus gastos onerosos.

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