Zzzzzz… perdón estimada lectora, disculpas mi querido lector… pero me quedé

dormido… es que estaba viendo uno de los entretenidos debates entre candidatos

a diputados locales.

¿Que cuál? ¡El que usted quiera! Todos han resultado muy eficaces inductores del

sueño, porque en verdad que es una aburrición escuchar a cinco, a siete, a nueve

aspirantes con sus discursos gastados, faltos de imaginación, químicamente

puros.

Gracias a la estricta normatividad electoral, los debates son todolo que usted

quiera, menos debates.

Voy con el diccionario de la RAE, para ver qué nos dice del término, yencuentro

dos definiciones: “1. m. controversia (‖ discusión).2. m. Contienda, lucha,

combate.”

¡Nada que ver con esa pulcra presentación de candidatos en la que casi ni voltean

a verse unos a otros!

En los “debates” del OPLE hay de repente asomos de alguna controversia, pero

nunca una discusión, y menos se diga una contienda, lucha o combate.

Un Nembutal (pentobarbital, por si quiere el genérico), un Lexotan (bromazepam)

y/o un Rivotril (clonazepam) tomados a dosis considerables no causan un efecto

somnífero tan inmediato como el de estas señoras (o señoritas, según sea el

caso) y señores (¿o señoritos?) que tienen un minuto para presentarse y luego

dos minutos para desarrollar un tema específico aunque muy general, y luego otra

vez un minuto para réplica, y otro minuto para contrarréplica… y el ciudadano que

permanezca con los ojos abiertos o es de plano pariente muy cercano de alguno

de ellos, o su asesor que les hizo decir cosas taaaan interesantes, o el novio o la

novia.

Tan a gusto que estaríamos viendo cómo se dan verbalmente con todo, cómo se

encrespan por lo que dice alguno de ellos y le contestan educada pero

airadamente, y en una de ésas cómo pierde alguno los estribos y se pone a

vociferar contra algo o alguien.

Y ataque en serio, no esos señalamientos light, esos apuntamientos ligeritos

disfrazados de críticas duras: el mal gobierno nos tiene llenos de pobres, los

funcionarios están coludidos con los delincuentes, todos son corruptos. Frases

flamígeras, contundentes… ¡que ya no dicen nada a fuerza de haberse repetido!

A nuestros candidatos y a sus asesores se les ha olvidado hacer la tarea.

Tendrían que investigar sobre la vida pública de sus oponentes, señalar con pelos

y señales (con pruebas fehacientes o creíbles) lo que han hecho mal los gobiernos

emanados de los partidos a los que se oponen. Debieran los aspirantes de los

partidos oficiales defender con datos y razones la actuación de sus gobiernos.

Todo es en lo general; todo son acusaciones al aire, muchas veces sin nombre y

sin destino.

Y de repente, cuando algún abanderado se anima a señalar a alguno de sus

contrincantes y el que está viendo empieza a pensar que la cosa se va a animar,

sucede que el otro se hace como el Tío… Lolo, y no contesta nada.

Yo le pido por favor a los candidatos que en los próximos debates tengan

compasión de los ciudadanos, y piensen de qué manera pueden llamar su

atención, qué les pueden decir que les resulte interesante, que los convenza de

votar por ellos.

Piensen, tienen la oportunidad de hacer que su público duerma menos y sueñe

más.

Un esfuercito, Por favor…

Zzzzz.

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