El buzón de la casa es distinto al buzón de mi infancia. Bueno, realmente en mi niñez, no había buzón en la casa, sino un cartero que llegaba a la puerta y sonaba un silbato, lo que motivaba que la abuela, la tía o quizás alguna prima enamorada, salieran corriendo con la ilusión de que fuera el mensaje esperado.

Raphael, el Divo de Linares, lo plasmaba así: “a veces llegan cartas con sabor a gloria, llenas de esperanza / a veces llegan cartas con olor a rosas que sí son fantásticas…”

Pero hoy, en estos tiempos tan llenos de tecnología y más en estos días electoreros, las cartas que se asoman a mi buzón que es comunitario, son de candidatos.

Por supuesto, sus cartas están lejanas a las esperanzas, a las alegrías, a la nostalgia de aquellos viejos tiempos aunque el emisor plasme esperanzas, alegrías y buenos deseos…

Por ejemplo, los abuelos se encontraron con una carta de Héctor Yunes por debajo de la puerta (uno de los tantos métodos a utilizar de los carteros celosos de su deber para hacer cumplir su cometido). Ávidos, abrieron el sobre. La vista cansada y la letra “chiquita” (aunque sea de buen tamaño, para cierta edad, ya es “chiquita”) no les permitió ver que la carta no era para ellos, sino para ella… Una maestra. Sí, a veces el cartero más celoso de su deber suele equivocarse…y entregar algo tarde las cartas por el día del Maestro… pero más vale tarde que nunca.

No sé si todavía se estile enamorar con cartas… No sé cuánto tiempo tenga que escribí una carta de amor… No sé dónde diablos guarda la Mujer sus cartas de amor de la secundaria porque de saberlo, ya las hubiera yo quemado… No es cierto… Soy respetuoso de los recuerdos de mi esposa…

Hubo un tiempo que para ganarme algunos centavos, hacía una versión de Cyrano de Bergerac y redactaba cartas de amor para las novias de algunos amigos… Y también hasta les hacía retratos a lápiz… Sí, buen comercio es el amor…

Mas les decía que hoy, si hay algo que llega a nuestro buzón, además de cartas de candidatos, son recibos de gas, teléfono, cable, agua, banco y volantes de tiendas, restaurantes y fontaneros, así como de talleres y hasta de escuelas… Podríamos hablar de que un 70 por ciento de lo que llega al buzón, es basura. Pero también llegan volantes de candidatos, que no son igual a las cartas. Dos fueron los que recibí la tarde de ayer. Uno, de Miguel Ángel Yunes Linares que enmarca los 10 puntos para rescatar la Seguridad de Veracruz. Otro, del partido Verde que promueve a Héctor Yunes Landa con tres puntos: Agua potable en tu colonia, transporte público seguro y atención médica de calidad. Por ahí igual me han llegado volantes de Alba Leonila (PT) y de otro candidato, creo que el otro Méndez: el del Movimiento Ciudadano.

Pero la tecnología nos vino a dar otro buzón y un sentido totalmente diferente a la carta, al mensaje, al escrito. Quizás por el oficio, mi “buzón electrónico” se llena de boletines de todos colores y sabores, pero en las redes electrónicas, también somos testigos de otras cartas, las de aclaraciones, como la de la directora de Fomento Educativo de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Ixhuacán de los Reyes, María Valdivia Chama, a quien no sólo “usurparon” su nombre, sino hasta mintieron en su nombre, al publicar algunos portales una carta donde supuestamente “se quejaba” de la falta de apoyo por parte de la titular de esta CEDH, Namiko Matzumoto, para desempeñar actividades en este municipio panista. Lo curioso, por azares del destino, es que hace algunos meses me tocó ser testigo de ver que quien primero se puso a disposición de las autoridades edilicias para realizar actividades, fue Matzumoto Benítez.

Y otra carta que me tocó ver ayer, fue la Alberto Silva Ramos y la de Animal Político. El asunto inicia con un trabajo del portal donde afirma que el Gobierno de Veracruz desapareció 645 millones de pesos; “entrega el dinero a empresas fantasma para la compra de productos que debían destinarse a población vulnerable, pero que nunca llegaron a su destino”. La carta de Silva Ramos se puede sintetizar así: Que el proceso para contratación de empresas es transparente y no existen señalamientos por parte de organismos como la Contraloría General del Estado o el Órgano Fiscalizador del Estado como irregular o con daño patrimonial, toda vez que todas las inconsistencias observadas han sido solventadas en tiempo y forma. La tesis del trabajo periodístico en el sentido de que existen empresas que recibieron recursos públicos sin cumplir con el servicio o servicios correspondientes, es absolutamente falsa”.

La carta de respuesta de Animal Político igual se puede resumir así: “El reportaje no afirma que el gobierno del Estado no haya pagado los contratos. Tampoco menciona que el proveedor no haya entregado al gobierno lo contratado, sino que los beneficiarios para quienes iban dirigidos no los recibieron o no se entregó una constancia vía transparencia a Animal Político de ello, como se solicitó oportunamente”, lo que entonces, echa por los suelos la “desaparición” millonaria que presumía Animal Político.

Algo nos queda claro en este carteo… en la vida, no hay mejor mano que un buen juego de cartas y más si éstas van acompañadas de unas cartas blancas. En la política, no hay peor carta que la del candidato, político o funcionario, que goza de la impunidad por tener carta de corso o usar cartas marcadas… al final, yo me quedo con las cartas de Raphael:

“A veces llegan cartas con sabor amargo, con sabor a lágrimas / a veces llegan cartas con olor a espinas que no son románticas…”, aunque la mujer prefiera guardar en secreto esas más de 100 cartas de la secundaria y una que otra de primaria donde muchos le prodigaban su amor… les digo que soy respetuoso de los recuerdos de mi esposa… ¡hasta que encuentre las cartas y las queme!

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