Fue un buen futbolista que llegó a hacer carrera en la tercera división. Aquí en

Xalapa era famoso como El Gallo Moreno, buen delantero que metió todos los

goles que le pusieron a modo, menos uno, porque entre él y la portería había un

pajarito y prefirió perder la gloria de la victoria antes de que perdiera la vida una

avecilla indefensa.

Eso lo pinta de cuerpo entero.

Buen futbolista y dicen que pudo llegar a la primera nacional, pero a los 19 años

decidió mejor sentar cabeza y dedicarse al estudio, lo que hizo de una manera

peculiar, porque prácticamente se robó a su novia y se fue a vivir a Monterrey, en

donde se puso a trabajar para mantenerlos a los dos y pagar sus carreras, que

allá no son nada baratas.

Hoy, a sus 26 años, Rubén ha regresado a su natal Xalapa hecho un hombre más

recio, y lleno de convicciones políticas y sociales.

Mucho tuvo que ver su formación plena de valores en el seno familiar, pero

también que participó activamente en la campaña de Jaime Rodríguez Calderón,

El Bronco, y que en el municipio de San Pedro Garza García armó brigadas

ciudadanas, con tal éxito que le arrimó más de 50 mil votos a su candidato cuando

éste ganó la primera gubernatura independiente del país.

Rubén está convencido de que el régimen de partidos está en plena decadencia y

piensa que en un futuro no muy lejano todos los candidatos serán ciudadanos.

Pero mientras eso sucede, está dando una buena pelea porque logró que el

Tribunal Federal Electoral le diera el registro como candidato sin partido que le

habían negado las autoridades del OPLE.

Eso sucedió hace apenas unos días, así que va a hacer una campaña relámpago

de dos semanas y sin recursos públicos de apoyo, por lo que difícilmente obtendrá

el número de votos que él quisiera, pero su misma condición de marginado le va a

dar la fuerza para crecer en la consideración del electorado, y en los siguientes

comicios: para el 17 se avecinan las 212 alcaldías y en el 18 habrá elección de

diputados federales, de senadores, de Gobernador y de Presidente.

Todos esos eventos los ve el joven Rubén Moreno Archer como oportunidades

para hacer llegar su mensaje a los ciudadanos; un discurso en el que se va contra

la corrupción campante, sobre el sistema de partidos, contra la inseguridad, la falta

de empleos…

Pero la solución que aporta es la participación ciudadana efectiva, para que el

pueblo, fuera de demagogias, retome el poder.

Sé que el Gallo Moreno Archer no va a ganar por esta vez; que no va a poder

contra la estructura potente del PRI, contra la popularidad irrebatible de Morena en

Xalapa, contra la presencia del PAN en la ciudad…

Pero el futuro es de él, por dos cosas, porque a su joven edad tiene tiempo para

esperar que los asuntos de la política se acomoden como lo van a hacer sin

remedio algún día, y por la tozudez de su carácter, que lo llevó a hacerse hombre

de familia cuando los otros chavos de su edad andaban en la fiesta, en el antro, en

el desma, como le dicen.

Esta elección, me dice Rubén como despedida, no será mi final, sino el principio

de muchas cosas que vienen en el futuro.

Le creo.

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