Chapo: Diván por curul

Por: Salvador Muñoz

 

A lo mejor yo estoy mal, pero creo que ya lo había dicho: es una exageración que se quiera llevar a juicio o a investigación una fantasía erótica del diputado Joaquín Guzmán Avilés y de su pareja. ¿De qué se les acusaría? ¿De tentativa de pederasta?

Bueno, pero si no es investigación ministerial, entonces ¿llevarlo al diván? ¿Tratamiento psicológico? No lo sé, creo que eso correspondería a un Psicólogo dictaminar si el legislador y su pareja se sumergen en las arenas de la pedofilia…

Insisto: A lo mejor yo estoy mal, pero una cosa es ser Pederasta y otra muy distinta es ser Pedófilo.

El primero, llega al abuso sexual de un menor de edad; el segundo, se excita pensando en tener relaciones con un menor de edad. Baste recordar al hombre que le pide a su pareja vestirse como “Lolita”. ¿Hay algo malo en ello? Que lo diga un psicólogo.

Nuevamente insisto: en la intimidad de cada pareja, cada quien es libre de hacer de su acto sexual, lo que quiera… incluso, una llamada “cachonda” va a ser tan permisible hasta donde las partes permitan que sus “partes” se exciten. El asunto, igual insisto, es que esa intimidad se haga pública porque nuestra doble moral la va a condenar… aunque en la intimidad es posible que nosotros hagamos lo mismo.

De acuerdo a un video que circula de “Anonymus”, una prueba de Fonética Forense demuestra que la voz que aparece en el audio que se dio a conocer hace unos días corresponde al diputado del PAN… aunque éste lo niegue.

¿Por qué? Quizás por vergüenza… quizás por su propia moral… creo que lo que condena al diputado Joaquín Guzmán Avilés así como a su pareja, es la suposición de una sociedad que cree que en un momento dado, la fantasía en una llamada “cachonda” puedan llevarla a la realidad, es decir, que realmente abusen de una menor de edad, pero esa premisa no es suficiente para que se tenga que llamar a las autoridades ministeriales y se les investigue… ¿o sí? ¿y a un Psicólogo? mi criterio ya no da para tanto… no sé… quizás si un lector es psicólogo nos pueda decir si el comportamiento del panista y su pareja queda dentro de lo que podríamos llamar “normal”, porque en el lector cotidiano, el juicio simplemente se podría dividir entre “perversidad” o lo que usted quiera.

Nacho y las pedradas

Recuerdo a Ignacio Morales Lechuga por un motivo en especial: las armas en su entorno.

No recuerdo en qué periódico nacional salió su foto, la que por cierto, es sensacional. Se ve al veracruzano, en una esquina, atisbando, con un arma en la mano… era Procurador General de la República. En POLÍTICA, reprodujimos la foto a un buen tamaño. También recuerdo cuando era candidato o precandidato, a la Gubernatura de Veracruz, y en Poza Rica, un comando de Seguridad Pública lo encañonó a él y a su esposa. Adjudicó esa represión a Miguel Ángel Yunes Linares, hoy candidato.

Viene a cuento Morales Lechuga porque ayer estuvo en el Foro Seguridad y Justicia convocado por otro candidato a la gubernatura, Héctor Yunes Landa.

Además de Nacho Morales, estuvieron Linda Castro Gainza, Wilfrido Robledo Madrid, Mario Álvarez Ledesma, Moisés Moreno Hernández y Eduardo Barclay Arce.

Allí, Morales Lechuga señaló lo importante de erradicar la impunidad y la corrupción así como una mejora toral en la procuración de justicia en Veracruz. Por supuesto, chocholeó a Héctor, como el único con capacidad política para afrontar estos temas que preocupan a los veracruzanos y arrimó el caballo a aquéllos que usan el poder sin límites y se hacen ricos de la noche a la mañana sin explicación alguna. ¡Claro! la pedrada tuvo varios destinatarios. Ahora sí, como quien dice, a quien le quede el saco…

smcainito@nullgmail.com