Breviario

Camilo González

La estrategia del Gobierno federal para detener a López Obrador rumbo a la candidatura presidencial

de 2018 se ha ido evidenciando: primero, en una alianza fáctica entre el PRI y el PAN que la tarde de

este lunes llevó a la renuncia de Manlio Fabio Beltrones a la presidencia del PRI, asumiendo por fin

alguien los costos (como le encanta decir a los neoliberales) de la derrota en 7 estados, que es

“victoria” para el PAN.

Segundo, en la embestida desde el sábado y domingo pasados a la estructura de la CNTE que se ha

manifestado en desobediencia civil a raíz de la detención de dos de sus dirigentes. Por el otro lado, el

Gobierno argumenta que es vital la aplicación de la reforma educativa para evitar la fuga de recursos y

mejorar la calidad de los profesores.

Pero incluso, en un tercer momento, la alianza PAN-PRI se fortalecería con el apoyo de los medios de

comunicación masiva impulsando además la candidatura independiente ya fuera del Bronco o de

Castañeda, evitando así un crecimiento de Morena. De esta manera, el electorado entraría en una

división tripartita (PAN-PRI, Independiente o Morena), como ocurrió en Veracruz… que por lo visto

tiene como objetivo para 2018 en Veracruz mantener los votos altos para el PAN y bajos para Morena,

lo que implicaría en dado momento por parte del presidente Peña Nieto, sacrificar al senador Yunes

Zorrilla para que asumiera otra derrota frente al PAN, que seguramente abanderaría su lejano pariente

Miguel Yunes II.