Sin tacto

Por Sergio González Levet

Meade, el bueno

Y no me refiero a la bondad que pueda mostrar en su persona el actual Secretario de Desarrollo Social, sino a que se está colocando como el aspirante más viable a terminar como candidato del PRI,entre los cercanos al presidente Peña, para la elección de 2018.
Se sabe que son un grupo compacto, poderoso; que comparten varias características, como que la mayoría estuvieron en el ITAM, que tienen estudios de posgrado en el extranjero, que se sienten muy cosmopolitas, que trabajaron en el Gobierno del Estado de México.
Luis Videgaray Caso ha sido el más visible de ellos, el de mayor confianza presidencial, el primer delfín… pero… pero las terribles condiciones financieras del mundo y del país, añadidas a su impopular manejo de las finanzas nacionales, lo dejan convertido en un pésimo candidato.
Poco podría hacer el malquerido Secretario de Hacienda -el que alza y cobra los impuestos, el que eleva el precio de las gasolinas, el que hace los recortes al gasto público-ante la simpatía galopante que trae Andrés Manuel López Obrador y la buena impresión que causa Margarita Zavala entre la población abierta, sobre todo las mujeres, que son mayoría en México.
Aurelio Nuño Mayer, pese a su juventud, posee una enorme inteligencia y goza de la confianza y el afecto de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, no obstante los inmejorables y experimentados asesores que tiene, y el apoyo del grupo de Carlos Salinas de Gortari, el enfrentamiento con la CNTE -al que le ha entrado con toda la valentía y lealtad a su jefe- ha mermado sus condiciones de aspirante a la candidatura tricolor (no por nada el Peje astutamente se inclinó a apoyar a la Coordinadora en este movimiento, en una jugada de viejo zorro para mermar a ANM).
Así que en el círculo rojo queda José Antonio Meade Kuribreña, cuyo caso es bastante singular en la política mexicana. Ha ocupado la titularidad de cuatro secretarías de Estado diferentes, y además dos de ellas con un presidente panista y las otras dos con un priista. Con Felipe Calderón fue inicialmente Secretario de Energía y después Secretario de Hacienda y Crédito Público. Y con Enrique Pena Nieto empezó como Secretario de Relaciones Exteriores y ahora lo es de Desarrollo Social. Estudió Economía en el ITAM, Derecho en la UNAM, tiene un doctorado en la prestigiosa Universidad de Yale, y demostró una gran capacidad académica, con calificaciones sobresalientes.
La posibilidad de que sea el candidato se fortaleció cuando el Presidente lo mandó al frente de la Sedesol, una dependencia muy a modo para crear popularidad, porque es la que se encarga de otorgar apoyos a las clases necesitadas, que son las mayoritarias y las más maleables, electoralmente hablando.
En su papel de Secretario de Desarrollo Social, Meade ha comenzado una gira de posicionamiento por todo el país, que arrancó hace unos cuantos días en Veracruz, en Pánuco, al lado de su gran amigo, el senador veracruzano José Yunes Zorrilla.
Si cuaja su imagen entre las masas, ya tendremos al seguro abanderado tricolor para dar la pelea contra Morena y la alianza PAN-PRD.
Y si no, pues queda el plan B de hacer un enroque entre los secretarios de Hacienda y Sedesol. Y empezar una nueva historia.
¿O no?
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