La modernidad convulsa que nos ha tocado vivir afectó considerablemente a nuestras instituciones. Tan es así que el perdón del presidente Peña Nieto por la mala imagen causada a raíz del escándalo de la Casa Blanca, que habría sido regalada por un empresario beneficiado del sistema, ha causado un revuelo informático y opinativo en las redes sociales, que evidencia el descontento en el que vive la sociedad.

Sin duda, los casos de Chihuahua, Veracruz y Quintana Roo serán el ejemplo de cómo se actuará en adelante.

Y lo que en este período legislativo se puede construir, en el siguiente se podrá destruir, por lo menos así ha sido en la historia moderna de nuestro legislativo, y que sería la misma razón por la que no quisieran personajes de la talla humana de Javier Lozano o Ricardo Anaya, que AMLO fuera presidente, ya que las reformas promovidas en este gobierno por la presión de la secretaría de Estado norteamericana podrían venirse abajo.

La lucha por el poder está, definitivamente, entre el PAN y Morena, con el PRI como partido satélite rumbo a la presidencial de 2018.

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