Sin lugar a dudas la imagen es fundamental para ser tratado como uno quiere ser tratado. Pero más allá de la imagen que uno busca mostrar a los demás, están también un par de imágenes (postales) jarochas que me parece correcto delimitar, ya que las apariencias engañan.
La primera, es la del jarocho productivo, aquél paisano que anda de chanclas, con unas bermudas y playera, y en quien usualmente uno no depositaría su confianza, pero resulta que es el jarocho que todos los días va a trabajar al Puerto de cargador, o descargador. También andan de franeleros (hacen el trabajo de los agentes de tránsito) o mesereando. En fin, son aquellos que mueven la ciudad con su trabajo, manual o físico.
Por el otro lado, está la imagen del jarocho improductivo, que vestido de guayabera llega temprano a la Parroquia a desayunar y también llega temprano a Los Portales. Todo el día discute con sus pares por qué la cosa está de la chingada, y se siente más productivo que los otros mal vestidos que no sirven para nada.
Pero yo no puedo dejar de preguntarme… ¿cuál es el jarocho que en verdad no sirve para nada?