Si ya la desesperación ha tocado a su puerta, seguramente la escasez de agua no le dejará mirar con cautela lo que se nos avecina: primero, estamos a escasos (como el agua) 3 meses para que la nueva legislatura tome posesión. Segundo, un mes después, el Gobernador electo se convertirá en Gobernador Constitucional. Tercero, con ese cambio arrancarán dos elecciones que ocurrirán en 2017, la de 212 presidentes municipales, y la de Rector en la UV… o Rectora.

Incluso vale la pena reconocer que los delegados federales de poco han servido: Ivan Hillman en Conagua no ha movido un dedo en el conflicto con el SAS; ningún cambio ha hecho Manzur en Banobras para disminuir la deuda; incluso si los tomamos por sectores, ni en el de seguridad ni en el social ni en el económico ni en el legal ni enla planeación ni en el político ni en ninguno, los delegados han logrado revertir algún indicador. Es decir, que la falta de gobernanza no es solamente culpa del gobierno local, sino de un Gobierno federal ineficiente por lo que estaría plenamente justificado cambiar a todos los funcionarios por otros.

Por lo pronto, con la anunciada visita de EPN para el 11 y 12 de agosto podríamos vislumbrar alguna estabilidad en la agenda de la transición local.