Salvador Muñoz

Del PAN del Flamer al PAN de Miguel Ángel Yunes Linares, sólo media una coincidencia: el triunfo de Acción Nacional con un candidato externo.

A quienes nos tocó vivir la candidatura de Roberto Bueno Campos allá por el 95, simplemente nos parecía increíble su postulación ¡y sin ser panistas! No imagino en esos tiempos cuál fue la reacción de los militantes de un partido que entre sus principios enmarcaba la rehabilitación moral de la política, la democratización de la vida pública, el establecimiento del bien común, todo ello, en aras del desarrollo del ciudadano y su comunidad.

Lo curioso. Es seguro que enarbolando los mismos principios, ahora que le tocó ser el ungido a Miguel Ángel Yunes Linares, si bien hubo cierto resquemor, recelo, extrañeza, ya no generó tanta bulla, ni adentro ni afuera… si en la pasada elección ya había sido candidato, ¿por qué no otra vez? Bueno. En esta ocasión, el tufillo que había quizás no fue tanto por la postulación, sino por la alianza que se suscitó entre PAN y PRD.

Del PAN del Flamer al PAN de Yunes Linares sólo hay una gran diferencia… del control político de un municipio se pasa al control total de un Estado.

II

Hace un mes, bien podría caber en el discurso tricolor que el Primer Priista del Estado era Javier Duarte de Ochoa, de no ser por lo acontecido en el CEN del PRI de todos conocido. Sí, el que ha de mandar a partir del primero de diciembre en Veracruz, a nadie nos queda duda, ha de ser Miguel Ángel Yunes Linares, pero obliga a preguntar si el panismo ha de utilizar ese título nobiliario partidista en su figura. La respuesta es No. ¿Por qué? Sencillo. Por el comportamiento y acciones emprendidas por el dirigente de Acción Nacional en el estado, Pepe Mancha Alarcón.

Pasadas las elecciones, en reunión con el tuxpeño azul, se le preguntó si tendría lugar en el próximo gabinete de Yunes Linares. Respondió que no. Que prefería seguir al frente del partido en aras de organizar nuevamente las elecciones de este 2017 y en una de ésas, las del 2018.

III

El rechazo a pertenecer al Gabinete de Yunes Linares en pos de los comicios, es un movimiento de ajedrecista impecable por el panista. Sólo imagine que Pepe Mancha aceptara por decir algo, ser secretario de Gobierno. Simplemente tendría un cargo de membrete porque realmente sería “un empleado de Miguel Ángel Yunes Linares”. Siendo dirigente del partido, en términos políticos, en una de ésas podría ser un fiel de la balanza entre el Gobierno y el PAN.

El otro movimiento que hizo en su tablero Pepe Mancha es la designación de Sergio Hernández Hernández, su alfil, como cabeza de la Junta de Coordinación Política de la próxima LXIV Legislatura, lo que de cierto modo (mal haría si no), le dará otro punto de equilibrio entre el Gobernador Yunes Linares a través del Poder Legislativo.

Aunque claro, aquí habrá que ver los buenos oficios que ha de desarrollar tanto Sergio por delante, como Pepe por detrás, con las otras fracciones legislativas, dicen que en especial la de Morena… yo creo que al final tendrán que ser con las suficientes o con todas.

IV

Hay que enfatizar que no se trata de generar una discordia entre el Gobernador y el dirigente del PAN, pero atendiendo el pensamiento blanquiazul y observando el comportamiento de Yunes Linares (líder nato), es seguro entonces que Pepe Mancha sepa del peligro que representa para el mismo partido la dependencia personal, más cuando aún no llega Miguel Ángel a Palacio de Gobierno y muchos ya postulamos a Fernando.

Por eso, es seguro que tanto Yunes Linares pero en especial Pepe Mancha, se hayan percatado que hoy por hoy, el PAN, a raíz de que se volvió hábil para tejer alianzas con lo inimaginable (PVEM, Panal, PRD, expriistas y los que falten), a costa del deterioro de los principios básicos de sus fundadores, toca nuevamente la puerta del Poder… aunque sea por dos años, apostando a que se vuelvan ocho.

Si es así, Pepe Mancha tiene la obligación de estar pensando en este equilibrio de fuerzas que ha de tener el Partido y el Gobierno, pero a la vez, en consolidar el triunfo del PAN a costa de estirar sus principios o rozar en un momento dado el “ser liberales”, como lo han venido haciendo al postular a un expriista y haciendo alianza con el PRD, pero cuidando lo que en su momento dado rogaba Felipe Calderón: Ganar el Gobierno sin perder el Partido.

Luego entonces, si en un momento dado el PAN optara por manejar ese título nobiliario partidista que tanto hacía esponjar cual totol a los priistas veracruzanos, la lógica nos enmarca que, en aras de la democracia que tanto defiende Acción Nacional, el Primer Panista de Veracruz tiene que ser Pepe Mancha…

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