Por Samuel Schmidt

El Affaire Roemer

Mientras en el mundo se juega la recomposición mundial, México se enfrasca en maniobras erráticas jugando un papel secundario y cayendo en equivocaciones que no son divertidas por ser trágicas.

En el medio oriente se trata de reconstruir el diseño bi polar, algunos intentan construir opciones nucleares que amenazan poner al mundo al filo de la destrucción, otros tratan de rediseñar la geografía para lograr ventajas políticas y México que no entiende estas situaciones, cae en maniobras, motivadas por consideraciones bajas como la judeofobia, que no sirven al interés nacional. Ni siquiera sigue la lógica de sus aliados.

El último voto mexicano en la UNESCO que niega la conexión judía con sus lugares santos en Jerusalem, llegó al nivel del escándalo. No solo por la pifia internacional, sino porque evidenció, una vez más, la falta de control y congruencia en las decisiones políticas.

La cancillería adujo que era congruente porque había votado en un sentido anti israelí en once ocasiones, por lo que la reacción actual le parece desmedida. Así que me permito formular la siguiente serie de preguntas.

1. ¿Por qué no hubo reacción a las once veces anteriores en que México se plegó al voto árabe? ¿Se ocultó el voto? ¿La gente no prestaba atención? ¿No se habían atrevido a agredir al judaísmo como hicieron en esta ocasión?, ¿probaron antes de lanzar el ataque final?

2. Los texto servidores se dedicaron a leer el comunicado de la SRE como si fuera noticias o comentario propio. ¿se mantiene el gasto en medios para comprar silencios y voces por muy absurdas que sean?

3. ¿Por qué el gobierno reaccionó rápidamente a la molestia de la comunidad judía, la que no se caracteriza por presionar al gobierno? ¿Qué sucedió para que hubiera una respuesta tan rápida? ¿Fue alguien más que presionó? Si es así, ¿quién fue?

4. ¿Por qué la reacción fue despedir al embajador judío?

5. ¿Por qué el subsecretario desobedeció una orden presidencial? ¿Por qué no hay consecuencia a un desacato de esa magnitud?

6. ¿Existe esa orden presidencial? ¿Por qué la presidencia no se manifiesta?

7. Si existe una orden presidencial y un subsecretario decide desacatarla, ¿acaso la canciller no controla a sus subordinados? Si no los controla ¿quién lo puso y sostiene?

8. ¿Por qué Roemer, el embajador que tuvo que pagar los platos rotos guarda silencio? Sin ser embajador de carrera tiene poco que perder, a menos que decida acatar una orden o tenga alguna amenaza. ¿Acaso le ordenaron aguantar el golpe a cambio de una nueva posición?

9. Si para algunos texto servidores Roemer no estaba calificado para el puesto, ¿por qué no lo manifestaron en el momento de su designación como embajador? Uno se atrevió a descalificarlo diciendo que desayunaba, comía y cenaba todos los días, cómo si alimentarse fuera un abuso. ¿Acaso estos pseudo comentaristas dan su anuencia por los nombramientos diplomáticos hasta que les ordenan lanzarse como perros de caza contra los que caen de la gracia del régimen?

10. ¿Acaso el voto en la UNESCO es en toda su generalidad un atrevimiento judeofobo; desde el voto, hasta el despido del embajador y su posterior acribillamiento?

11. ¿Por qué México se alinea con los países árabes? ¿Qué tiene que ganar? ¿Existe memoria histórica en la cancillería? ¿Se olvidaron de la pifia de equiparar Sionismo con racismo que tanto daño le causó al país?

12. Si Peña tolera posturas judeofobas, ¿por qué fue al sepelio de Shimon Peres?

13. ¿De que manera está conectada la política exterior con las necesidades domésticas o la promoción de intereses nacionales?

14. ¿Se puede poner en la misma charola la invitación a Trump, el desaire a Hillary y el voto en la UNESCO?

15.  Sostener a la canciller parece estar relacionado con la sucesión presidencial. ¿Por qué Peña la mantiene dada su incompetencia manifiesta? ¿Acaso no quiere herir la susceptibilidad de Salinas?

Es muy caro para México el lujo de tener una postura (que no política) internacional errática. No queda claro que se pretende respecto a Europa, Asia, Medio Oriente. Alguien cercano al presidente me dijo una vez:

– Lo de Enrique son los viajes.

Está muy bien que Peña satisfaga su ego viajando extensamente y que goce el placer del ceremonial dedicado a los jefes de Estado. Conviene que entienda que no es para él el respeto y cariño que se le tiene a México. No debe olvidar que a dónde llega lo esperan manifestantes increpandolo como asesino y que tiene que estar resguardado para no sufrir agresiones verbales.

La pésima gestión presidencial se nota en el planeta y al parecer esto seguirá.