Julen 2018

Salvador Muñoz

Citar a Julen Rementería entre los posibles candidatos a la gubernatura para este 2018 inquietó a más de dos, tanto al interior del panismo como fuera de éste.

Eso no distó para que muchos panistas no vieran con malos ojos la intencionalidad porque en un momento dado, despresuriza el Yunismo que muchos creen que se ha apoderado del partido blanquiazul y da margen, espacio y hasta descanso, para un elector, de tener en cada proceso electoral ¡a un Yunes en la boleta!

Conste, estoy hablando del PAN… en el PRI no creo que tengamos receso yunista porque en una de ésas, volvemos a tener en la competencia a un Héctor y un Pepe por el 2018.

No sé si sea broma o sea en serio, pero en el Altiplano hay una especie de creencia (o nos vacilan los de la CdeM) de que el apellido Yunes es muy común en nuestro estado. Bueno, siendo realistas, en los últimos doce o quince años, ha dado de qué hablar, pero únicamente en el ámbito político porque realmente en áreas académicas, científicas, literarias u otro ámbito ajeno al de la grilla, es difícil escucharlo.

Claro, a la propuesta de que fuera Julen Rementería por la gubernatura en el 2018, algunos de inmediato brincan y si bien están de acuerdo en eso de “Ya chole con los Yunes”, no quieren que se pierda esta hegemonía que el apellido ha generado en el ámbito electoral y consideran que si “Chiquiyunes” no va a la gubernatura, ¿por qué entonces no seguir los pasos de su hermano Fernando e ir por la Senaduría?

Si bien es respetable su opinión, al final, volveríamos de cierto modo a repetir el mismo juego… baste recordar que al menos hasta el año antepasado, tuvimos a tres senadores del mismo apellido y no sé si la historia tenga un antecedente similar al vivido en nuestra Cámara Alta.

Igual hay que aceptar que a nadie se le puede negar el derecho a participar en cuanto proceso electoral haya, siempre y cuando no haya impedimento legal para hacerlo. Entonces, Miguel Ángel Yunes Márquez bien podría apuntarse para el cargo que él quisiera en el 2018.

El caso más reciente que recuerdo sobre la transición de una gubernatura que pasa de un pariente a otro, es el de los hermanos Moreira, en Coahuila, del PRI… si en Veracruz se diera el caso de los Yunes, se vería más que en un sentido democrático, quizás en un sentido hereditario, porque en Miguel Ángel Yunes Linares estaría la sombra, la duda, la sospecha de que su gobierno, más que pensarlo en los veracruzanos, lo estaría haciendo por sus hijos… porque recuerden que Fernando va por la alcaldía de Veracruz.

Por eso, en función de pasar a la historia como el panista o político que venció al sistema, al PRI, y lo sacó de la Gubernatura, y no como el Nuevo Cacique de Veracruz, muchos creen que lo más sano en el PAN sería que este 2018, su candidato fuera un panista de cepa… y mientras, pensar en un joven que se prepare, que amplíe sus conocimientos, que se apoye en la experiencia de su padre, y quien quite que en el 2024, tengamos a dos ex alcaldes peleando la gubernatura… ¿o no verían interesante el encuentro de Chiquiyunes vs Américo?

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