Los adelantados
Camilo González
Mal acostumbrados a tantos años de elección tras elección, y sorprendidos por la magia con la que nuestros gobernantes han ido desapareciendo lo que quedaba de nosotros (seguridad, empleo, finanzas públicas, buen humor), ha nacido la cepa jarocha de los adelantados (que sólo viven de la esperanza) y a las pruebas me remito:
1. Tan sólo un día después del grito ya comenzaban algunos negocios a renovarse para esperar el día de muertos y el jalouín: ¡qué poco dura ahora el fervor patrio!
2. Apenas antier escuchaba cantar en el centro a uno de esos loquitos callejeros, pidiendo limosna: ¡Navidad, Navidad! ¡Dulce Navidad! (No, no era yo cantando una de Marc). Así como vamos, ¡hoy va a ser año nuevo!
3. Pepe ya es el candidato, para los pepistas. Para Héctor, Héctor es el candidato y para los azules-amarillos: ¡también ya hay candidato! ¡Ah! Y para el Peje también ya Pritláhuac comenzó a caminar… para como vamos: ¡mañana vamos a estar contando los votos!
No cabe duda: en Veracruz solamente vivimos de la esperanza, que no alimenta, pero ¡cómo nos entretiene!